El exgerente general de Latina sufrió un infarto en agosto de 2018, que lo llevó al estado vegetativo, requiriendo atención médica constante. A inicios de la pandemia, Carmona dejó la clínica para ser cuidado en su casa junto a su esposa

Hace unos días, la misma Tula recordó la última vez que conversó con su pareja o la última ocasión que lo vio lúcido. “Llegaste a buscarnos a casa para llevarte a la clínica porque te sentías mal. En mi desesperación bajé corriendo para sacar el auto y poder irnos, pero tú no querías bajar hasta que Valentina esté con nosotros. Yo insistí en irnos, era una emergencia, pero tú tajante dijiste: ¡Sin Valentina no me voy!

Al inicio de la cuarentena, Javier Carmona fue trasladado a su casa -para evitar riesgos de contagio de la COVID-19- donde era atendido por su esposa e hija Valentina.